¡Muy buenas a
todos una vez más!
¿Qué os
parece si os sigo contando las cosas que he hecho durante mi primera semana en
la Provenza francesa?
Continuemos
por el jueves 11 de septiembre, el día después de mi llegada. Aquel día me
desperté con unos dolores de cuello terribles, porque esa noche no había tenido
almohada y tuve que dormir en plano. De modo que me levanté como pude, me vestí
y me fui a buscar una cafetería en la que poder desayunar. Gracias a la
globalización aquí también hay Subways y pude desayunar algo conocido y no muy
caro.
Ese día lo
aproveché para hacer turismo de necesidad, que es como yo llamo a dar vueltas y
vueltas a tu nueva ciudad para buscar las tiendas y los supermercados más
baratos y poder sobrevivir sin dejarte un riñón en el intento. Así descubrí una
frutería, un Dia, un ALDI y la forma de llegar a Carrefour. Tras hacer la
compra y abastecerme de productos de primera necesidad, bajé a recepción a
pelearme con la estúpida que hay allí haciendo como que trabaja para que me pusieran
internet en la habitación. Por lo visto aquí no se puede hacer nada si no vas
con los billetes por delante, así que tuve que contratar también una línea de
internet.
Una vez con
internet y empezando a poder comunicarme, pude por fin hablar con mis amigos y
pude activar el roaming en mi móvil (sí, yo muy listo me había olvidado
activarlo antes de venir a Francia y por eso no podía ni llamar ni recibir
llamadas) y por fin pude llamar a mis padres y contarles todo lo que había
pasado y las ganas tan enormes que tenía de volverme. No pude evitar volver a
derrumbarme, estaba agotado. Estaba exhausto y echaba demasiado de menos a mi
familia, necesitaba volver como fuera y cuanto antes. Pero mi madre consiguió
darme ánimos y convencerme de aguantar un poco más, y si nada mejoraba tenía
las puertas de mi casa abiertas para cuando quisiera.
Tras todo el
día intentado reordenar mi vida, aquella misma noche, sentado en la escalera,
conocí a Clara. Podría decir que Clara es mi salvadora, una chica sevillana que
llegó aquí un mes antes que yo y que ya había pasado por todas mis penas.
Gracias a ella pude hablar con alguien en mi idioma cara a cara después de dos
días solo y prácticamente incomunicado. Ella me ha ido explicando cómo funciona
todo esto y gracias a ella he ido conociendo a mucha más gente.
Al día
siguiente, viernes, quedamos Clara y yo para ir a la universidad y hacer las
inscripciones. Porque resulta que después de un año rellenando papeles y
enviando fotocopias de hasta mi pezón izquierdo aún no he terminado, y tendo
que seguir rellenando papeles y enviando fotocopias de hasta mi pezón izquierdo
incluso cuando acabe y vuelva a Málaga.
Cuando acabé
de todo aquello que tenía que hacer estaba ya agotado, así que me volví a mi
habitación, hice la comida y me eché a dormir una buena siesta. Luego por la
tarde fui a Carrefour a seguir comprando cosas, pues con todo lo que llevaba
comprado ya todavía no era suficiente,pero por fin me encontraba un poco más
animado y con más fuerzas para seguir aquí.
Y bueno, eso
es todo por hoy, esta primera semana está siendo muy larga de contar, porque es
cuando más cosas he hecho y cuando más tengo para escribir. Pero prometo que
mañana subiré la última parte de mi primera semana y a partir de ahora todas
serán más resumidas. Eso sí, me comprometo a subir una posiblemente cada sábado
como mínimo, donde os resumiré todas las cosas que he hecho a lo largo de la
semana. Muchas gracias por estar ahí.
Un saludo de
parte de Sergy Priestly.
2 comentarios:
¡Por fin NUEVOS AMIGOS!
Me alegro que todo fuese a su cauce… De una vez por todas.No nos importaría si pusieses alguna que otra foto, ya sabes, para ambientarnos en la lectura… Si cuela, cuela.
Menos mal que pensastes con la cabeza fría y fuiste ordenando las cosas que necesitabas.
¡Ánimo y no te rindas!
Mirian
¡Siii! Lo pasé muy mal al principio pero no me ha costado tanto tiempo hacerme al sitio y la gente.
Con respecto a las fotos... Tranqui, cada cosa a su tiempo, también las tendréis.
¡Gracias! ¡Un beso!
Publicar un comentario