miércoles, 17 de septiembre de 2014

Erasmus en Marsella (I)

¡Muy buenas a todos una vez más!

Bueno, para empezar tengo que disculparme por no haber escrito nada durante un año, pero como siempre hago. Hasta entonces había tenido el blog muy cuidado, pero me dio la sensación de que a nadie le importaba lo que escribía y me desanimé. Pero en fin… Aquí estoy de vuelta.

Como ya sabeis llevo una semana de Erasmus en la Provenza francesa, muy cerca de Marsella, en una pequeña ciudad del área metropolitana que se llama Aix-en-Provence, y bueno, esta vez vengo para contaros las penas y alegrías que paso aquí. Que puede que no le interese a nadie y no reciba ni una visita o puede que le guste a mucha gente, pero eso ya se verá con el tiempo. Esta vez me he propuesto no darle importancia a las visitas, únicamente vengo para desahogarme, así que si de paso a alguien le gusta lo que escribo bienvenido sea, desde luego aquí hay sitio para todos.

En fin, como iba contando mi aventura empezó hace más bien 8 días (escribo esto el miércoles 17/9, no sé cuándo lo subiré). El martes 9/9 comenzaba mi odisea. Llegué con mis padres al aeropuerto de Málaga a las 7 de la tarde, tuve que facturar la maleta y todas esas cosas que se hacen en un aeropuerto y poco rato después vinieron a despedirme Ángel, Arturo y Laura. Estuvimos hablando un rato y poco más tarde llegó el momento que más llevaba temiendo muchos meses, la despedida. Me había propuesto no llorar, pero fue inevitable cuando me puse a la cola para pasar el control de seguridad. Aquella simple banda de lona me separaba de la gente que más quiero en el mundo y ya me parecía una separación abismal. Así que aguantando la compostura a duras penas me despedí de mi gente. Lo más duro fue tener que despedirme de mi madre y de mi novio, aún sin haberme ido ya los echaba de menos… Así que los abracé con todas mis fuerzas y deseé que aquel momento no se acabara nunca.

Aún con los ojos entre lágrimas entré en el avión y me puse mi música…

Dos horas después ya había llegado al aeropuerto de Marsella. Allí llegué sin saber para dónde ir ni a quién preguntar, ni siquiera podía llamar por el móvil porque no me funcionaba el roaming y no encontraba red. Gracias a Dior que se me había ocurrido reservar hotel y buscar el camino por Google antes de venir. Con lo que me puse manos a la obra y me dirigí hacia donde Google me había dicho (ahora os aviso que nunca hagáis caso al pie de la letra a Google). Una hora después de dar vueltas como un perro perdido encontré la puerta del hotel.

Tras eso, lo primero que hice fue buscar un teléfono desde el que poder llamar y avisar a mi familia de que había llegado sano y salvo y me iba a dormir ya. Lo que yo no sabía era que no iba a poder dormir apenas, porque tenía el estómago muy revuelto y no me dejó tranquilo en toda la noche… Pero eso ya es de la segunda parte, así que de momento os tendréis que conformar con eso.

Un saludo a todos.

Sergy Priestly

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2 comentarios:

Mirian Marín dijo...

¡Por fin sabemos que fue de ti tu primer día!

Esperamos (por lo menos yo) que sigas contándonos tu experiencia allí ya que esta es una de las únicas ventanas hacia el exterior… Hacia el más allá.

Siento no haber ido a despedirte pero mi familia es como es y normalmente me arruina algún que otro plan. Sinceramente, he de confesarte, que me acuerdo de ti casi todos los días y espero con ansias esas tres mil partes más del Erasmus (u Orgasmus según Candela).


Pásatelo bien, estudia y haz muchos amigos.

Mirian.

Sergy Priestly dijo...

Ay mi pequeña Mirian... Tranquila, habrá más, mañana pienso terminar y contar toda esta semana.

No te preocupes por no haber podido venir, Candela también se disculpó y ya le dije que esteis donde esteis yo siempre os llevo en el corazón. La verdad es que no hay día que no piense en todos vosotros.

Muchas gracias por leerme, por comentar y sobre todo por esas palabras.

Un besito.