viernes, 23 de noviembre de 2012

Noches de reflexión

¡Muy buenas a todos una vez mas!

En primer lugar me gustaría deciros que estos meses he estado ausente porque estoy pasando por una época de cambios muy importantes en mi vida, y me quiero disculpar por no haber estado presente. En estos meses he pasado por muchos cambios, he entrado en la universidad, en la carrera de turismo, sigo estudiando alemán en la Escuela Oficial de Idiomas, he conocido mucha gente nueva que poco a poco se van convirtiendo en amigos, y otra tanta gente, a la que consideraba amigos pero al final solo eran interesados, ha salido de mi vida.

En cierto modo todo ha cambiado para mejor, estoy madurando, y eso es bueno, y poco a poco voy asentando mis planes de futuro. El baile, mi pasión, sigue aparcado mientras me ocupo de otras muchas cosas también importantes en mi vida, pero no descarto volver a los escenarios muy pronto, porque una vez me enseñaron que debemos luchar por nuestros sueños, aunque la gente nos lo intente impedir, pues nadie nos lo va a poner fácil, pero con esfuerzo y perseverancia todos podemos alcanzar cualquier meta que nos propongamos, pues gracias a todos los soñadores, y nuestros sueños, la vida tiene sentido.

Por último quiero agradeceros a todos vosotros vuestro apoyo, a mis amigos, a mis familiares, a todos mis lectores y a todos aquellos que me apoyáis. Muchas gracias a todos por vuestros ánimos, porque aunque no lo creáis me dais fuerzas para seguir adelante cada día, porque sin vosotros nada de esto sería posible, y porque todo lo que soy y todo lo que tengo os lo debo a vosotros, muchas gracias, de verdad...

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Un abrazo. Sergy.

lunes, 6 de agosto de 2012

Azul cerúleo

¿Crees que esto no tiene nada que ver contigo?
Tu... vas a tu armario, y seleccionas ese jersey azul deforme porque intentas decirle al mundo que te tomas la vida demasiado en serio como para preocuparte de lo que te pondrás.
Pero... lo que no sabes es que ese jersey no es solo azul, no es turquesa, ni es marino, en realidad es cerúleo.
Tampoco eres consciente del hecho de que en 2002 Oscar de la Renta presentó una colección de vestidos cerúleos y luego creo que fue Yves Saint-Laurent el que presentó chaquetas militares cerúleas, y luego el azul cerúleo apareció en las colecciones de 8 diseñadores distintos, después se filtró en los grandes almacenes, y luego fue hasta una deprimente tienda de ropa a precios asequibles, donde tú, sin duda, lo rescataste de alguna cesta de ofertas.
No obstante... ese azul representa millones de dólares y muchos puestos de trabajo.
Y resulta cómico que creas que elegiste algo que te exime de la industria de la moda cuando de hecho llevas un jersey que fue seleccionado para ti por personas como nosotros, entre un montón de cosas...


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Sabéis que me adoráis, un beso de parte de Sergy.

domingo, 29 de julio de 2012

Aquel maravilloso verano

Oliver y Sara se conocen de toda la vida. Desde que son muy pequeños han pasado todos los veranos en la Costa del Sol. El mismo grupo de amigos, los mismos lugares. Tras pasar casi todo el verano de vacaciones volvían cada uno a su ciudad. Ella a Tarragona y él a Toledo, y como cada año casi no se habían dirigido la palabra. Apenas algún saludo en la cola del cine de verano, tal vez un tímido gesto cuando coincidían acompañando a sus padres a la compra en el supermercado. Pero cuando se trataba de sus amigos nunca coincidían sus miradas ni sus palabras.


Aún así, se gustaban muchísimo. Se espiaban a diario. Él siempre que podía pasaba por delante del chalet adosado donde ella veraneaba camino del salón recreativo, buscándola con la mirada entre las plantas que cubrían su verja. Ella, aunque siempre se hacía la dura, acompañaba encantada al grupo de chicas al campo de fútbol para verle, con la excusa de acompañar a una de sus amigas que estaba enamorada locamente de otro de los chicos de la pandilla.

Así pasaron los años, entre la playa por la mañana, los partidos de fútbol, la caminata nocturna con los padres por el paseo marítimo y el cine de verano al aire libre. Y los dos niños que se miraban de reojo mientras nadie les veía se convirtieron en dos jóvenes esbeltos.

Llegó el verano en el que los dos ya tenían 18 años y pronto empezaron las fiestas nocturnas, los pubs y los botellones. La hora de regresar a casa por la noche ya había aumentado casi a la de sus hermanos mayores y el grupo de las chicas y los chicos cada vez estaba más mezclado. Laura, la amiga de Sara que siempre las forzaba a acompañarles a ver el partido de los chicos, ya había empezado a salir con Cristian, el chico que tanto le gustaba. Un par de parejas más comenzaban a fraguarse, y mientras algunos se marchaban a la zona más oscura de la playa los que quedaban comiendo pipas en el paseo marítimo cada vez eran menos.
Oliver y Sara comenzaron a hablarse cada vez más, mientras los mas precoces desaparecían, entre ellos surgían conversaciones sin importancia que les hacían sentirse avergonzados. Y se marchaban con la sensación de solo haberse dicho tonterías. Pero esas tonterías noche tras noche, se fueron transformando en un cariño más intenso. Cada vez se contaban más cosas el uno del otro, hablaban de las cosas que les gustaban, de la universidad, de que serían cuando fueran mayores, de sus hermanos, de su ciudad y se fueron conociendo muy profundamente.
Les encantaba disimular cuando les rodeaba mucha gente. De día casi ni se miraban, ni se hablaban, era como si no se conocieran. Pero cuando llegaba la noche y casi todos desaparecían, siempre se quedaban los últimos y se acompañaban en su vuelta a casa. Se sentaban en las escaleras del portal hasta las tantas, charlando de lo que fuera. Y al día siguiente por la mañana en la playa hacían como si no hubieran hablado de nada, tratando de que nadie de la pandilla se diera cuenta de lo que pasaba entre los dos.
Pero era negar lo evidente, ya que todos los amigos se habían dado cuenta de lo que pasaba entre ellos. Pronto empezaron las típicas bromas y cuchicheos que tanto habían hecho por evitar, y a ellos les enfurecía escucharlos. Por un par de noches se dejaron de ver y de hablar por vergüenza, se cruzaron en el supermercado y evitaron hasta el tímido saludo que había sido su único contacto durante años.

Entonces llegó la noche de la acampada en la playa. Era toda un tradición entre todos los amigos. En la noche de Luna llena de Agosto, como cada año, se quedaban a dormir todos juntos al final de la playa, donde acababa el paseo marítimo. Hacían una barbacoa y tomaban bebidas hasta que algunos quedaban realmente ciegos. Los dos se habían resistido a ir por que se sentían cortados, pero no podían evitar estar junto a todos sus amigos la noche más especial de todo el verano. No estaban nada cómodos, algo les había ocurrido por dentro y no sabían como explicarlo ni comprenderlo, y ese sentimiento lo reflejaban con una timidez absoluta el uno en el otro.
Uno de los chicos se quitó el pantalón vaquero y en calzoncillos se metió en el agua, no tardaron en seguirle los mas borrachos. Ellas, mas previsoras, y sabiendo lo que iba a ocurrir, llevaban el biquini debajo de la ropa, y todos acabaron en el agua salvo Sara y Oliver. Entonces Sara venció su brutal timidez para acercarse a él, se sentó a su lado y se le cortó la respiración sorprendida de su propia actitud. Oliver la miró sorprendido, también hecho un montón de nervios y vio que ella estaba tiritando. Dudando le ofreció su chaqueta, y ella la aceptó con gusto. Lo mejor es que ella no estaba tiritando de frío, si no de miedo. Comenzaron a hablarse de nuevo, a preguntarse que les pasaba y por qué habían dejado de hablarse durante dos días enteros. Ninguno de los dos tenía una explicación a la pregunta ¿pero... estas enfadada/o conmigo? Los dos odiaban que los demás hablasen de ellos, y se lo explicaron terminando por reírse a carcajadas. Y entre una de esas risotadas, él acercó su mano levemente a su cara... separó su fino cabello y la rozó la oreja... bajo su mano hasta su cuello y la acercó sutilmente hasta que por primera vez en sus vidas posaron sus labios en los de otra persona. Pasó un universo por delante de aquel instante, dejaron de escucharse los gritos de los que continuaban chapoteando y mojándose en la orilla de la playa. Se olvidaron de donde se encontraban, el tiempo se paró, casi no se reconocían ni a ellos mismos, pero parecía que sus cuerpos estaban diseñados para expresar todos sus sentimientos en aquel mágico instante.

Pasaron el resto del verano sin separarse ni un segundo. Él pasaba a buscarla por su casa todas las mañanas para ir juntos a la playa. Silbaba desde detrás de las plantas para que ella saliera y la esperaba en el callejón donde terminaba el bloque de apartamentos. Eran muy sutiles, todo para que no se enteraran sus padres. Allí se daban un tímido beso de buenos días después de comprobar varias veces que no les observaba nadie. Ella le acompañaba siempre que tenían partido de fútbol, incluso le alentaba mientras jugaba, aunque no le gustara nada lo que para ella era "un estúpido juego".
Pasaban las noches, los días y las semanas, y poco a poco llegó el día en que se separarían durante mucho tiempo. Era como si negasen que aquel momento llegaría, pero el tiempo les pesó como una losa su última noche. Lloraron abrazados, envueltos entre toallas que habían llevado hasta la playa. Querían detener el tiempo y odiaron el momento en el que el sol alumbró su última mañana juntos. Caminaron por el paseo solitario entre ladridos y canturreos de los pájaros. Pasaron por delante de cada una de las esquinas donde se habían besado alguna noche, señalándola y riéndose entre nostalgia, recordando cada segundo mágico de aquel único verano donde conocieron el amor.
Se juraron cartas y postales. Se prometieron que cuando se sacaran el carnet de conducir al año siguiente, lo primero que harían sería irse a visitar, que escogerían la misma ciudad para estudiar en la universidad y poder pasar muchos años juntos. Y así entre recuerdos y sueños de futuro se unieron en un último abrazo, compartieron entre angustia y placer el momento más intenso que habían vivido hasta entonces en su joven existencia, y lo disfrutaron como si fuera el regalo mas grande y preciado que les hubiera dado la vida.
Sus manos dejaron de tocarse, se pidieron tantas veces que no se darían la vuelta para no hacer de aquella despedida un momento interminable. Pero no lo conseguían, una y otra vez se volvían y en una corta carrera hasta el otro se abrazaban besándose entre lagrimas y sollozos.

Por fin se separaron del todo, asustados al escuchar que alguien se había despertado en la casa de Sara. Ella salió corriendo secándose las lágrimas, y él caminó hasta su casa con la sensación de dejarse un trozo de su vida en aquel maravilloso verano.


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Sabéis que me adoráis, un beso de parte de Sergy :)

lunes, 25 de junio de 2012

Salta...


Si estás indeciso ante algo en la vida, hazlo, sin miedo a las consecuencias. Afróntalas como vengan, hay que ser consecuente.
Pero siempre arriésgate a conseguir tus sueños, es mejor arrepentirse de algo que hiciste y salió mal, que arrepentirse de algo que no hiciste, y te quedaste con las ganas, porque te preguntarás eternamente que hubiera ocurrido si te hubieses arriesgado.
La duda eterna es insoportable, y nunca podrás volver hacia atrás.
Los errores tienen sus consecuencias, y siempre se pueden arreglar si las afrontas.
Pero si no es un error, si es el acierto más grande de tu vida, y no lo has realizado, nunca sabrás que hubiera podido pasar, y te preguntarás eternamente si dejaste escapar la oportunidad de tu vida.
Haz siempre lo que te gustaría hacer. No lo dejes para preguntarte siempre qué habría pasado.




domingo, 17 de junio de 2012

Suspiros

Estamos en un verde prado, paseamos agarrados de la mano, no hay nadie alrededor, solo estamos tú y yo. El Sol brilla con fuerza, caminamos sin dirección ni rumbo, no importa donde vayamos con tal de estar juntos. De pronto me miras, sonríes y me dices que me amas, ¿cómo pude vivir tanto tiempo sin ti? Me preguntas… Te miro ¡tenía tantas cosas hermosas que decirte!, pero empiezo a verte mal, cada vez más, algo me empuja, nos separa, no me sueltes te grito, nuestras manos dejan de ser un lazo de unión. Te pierdo, lo sé, lo presiento. No, no puede ser, grito y grito, pero pareces no escuchar, cada vez estás más lejos, más tenue, ya ni siquiera te veo. 
Escucho una música de fondo. Sobresaltado, entre jadeos y sudor me despierto. Apago el despertador. Sí, todo fue un sueño, nada ocurrió nunca. Nunca me dijiste esas palabras. Lloro, ¿por qué tú? Me pregunto. Siempre pude tener a quien quisiera, a todo el mundo menos a ti, no es justo me digo. Suspiro. ¿Qué es un suspiro? 
- Un suspiro es el aire que te sobra, por alguien que te falta.

lunes, 11 de junio de 2012

Asumir que renunciar no es más que escoger

Desde ayer me veo más capaz de conseguir mi sueño, capaz de luchar por lo que más quiero, y renunciaré a lo que sea si eso me hace capaz de conseguirlo.
Porque las experiencias de la vida te hacen aprender que no hay mal que por bien no venga, y que cada resbalón que pegues por el camino te hace continuar con más fuerza.
Que cuando miro a los demás, empiezo a ver brillar una luz que me hace pensar que debo despertar.
Quiero vivir, quiero saber que soy capaz de conseguir todo lo que me propongo, y estoy dispuesto a renunciar a quien o a lo que haga falta por conseguirlo. Que en muchos casos el fin si justifica los medios, aunque al principio no lo sepas, el destino siempre tiene razones para todo lo que nos pasa en el presente.
Cuando consiga mi sueño, cuando consiga lo que más quiero, me olvidaré de todo lo que perdí y de todo a lo que tuve que renunciar. Me olvidaré de todas esas personas, que sin saberlo, queriendo hacerme daño, me ayudaron a conseguirlo.
Que la experiencia nos hace ser más fuertes, y hay que saborear cada segundo y ser feliz, que hay demasiadas cosas que aprender.
Ahora comprendo que mi destino es elegir, y yo decido ser feliz, porque tengo mucho más de ganar que de perder.
Voy a asumir que renunciar es solo escoger, y voy a aprovechar mis errores para aprender de ellos, porque a cada paso surgen nuevas oportunidades.
Voy a guardar mi energía para aquel que crea en mi, y no pienso desaprovecharla en nadie que no lo merezca.
No merece la pena perder el tiempo en lamentarse, que lo pasado pasado esta, y el futuro y el presente es lo que cuenta.
Al fin y al cabo, podemos elegir nuestro futuro, pero no podemos cambiar nuestro pasado, ¿por qué lamentarse por ello?

viernes, 1 de junio de 2012

Graduación en Los Olivos


¡Buenas a todos una vez más!

En primer lugar pedir disculpas por no haber actualizado en mucho tiempo, pero estaba demasiado ocupado y ahora con el verano y el tiempo libre prometo contaros más cosas mucho más a menudo.

Ya es Viernes 1 de Junio de 2012, podría parecer un viernes normal pero.... ¡Nada más lejos!. Ayer finalizó por fin Segundo de Bachillerato y ahora todos vamos a tener un montón de tiempo libre.
Hoy comienza Nuestro Verano, el VERANO de nuestras vidas y el mejor verano que vamos a recordar durante mucho tiempo.

El comienzo del verano trae consigo la Graduación de los alumnos de Segundo de Bachillerato del Colegio Los Olivos, una graduación que promete mucho. Todos estamos nerviosos, alumnos, ex-alumnos, invitados, padres, profesores.... Y es que todo tiene que ser perfecto, porque es el final de una gran etapa y esta va a ser seguro una noche para recordar.

Ya están los nervios floreciendo en la piel, la gran pregunta se extiende por todos lados, ¿qué llevarán los demás?. Esta es una pregunta muy repetida en el día de hoy. A partir de las 19:00 H podremos ver cómo los graduados lucen sus trajes, esos trajes que llevan tanto tiempo guardando y esperando para estrenar. Hoy podremos ver qué ha elegido cada uno para esta gran noche. Y yo estaré allí para contároslo. ¡Así que sacad vuestras cámaras, mostrad vuestra mejor sonrisa y a lucir vuestras mejores galas!

Sabéis que me adoráis. Un beso de parte de Sergy.