Sábado por fin. Me encantan los sábados. Tienes todo el día para hacer prácticamente lo que quieras. Por la mañana puedes desayunar con calma y si te apetece irte a la playa hasta la hora de comer o dar un paseo. Por la tarde tienes todos los centros comerciales y tiendas abiertos para irte de compras o solo a mirar si lo prefieres. Y por la noche puedes arreglarte y salir de fiesta con tus amigos hasta la hora que quieras porque luego tienes todo el domingo para descansar.
Y eso es precisamente lo que he hecho yo hoy. Esta mañana me fui a Playabonita (Benalmádena) y ahora voy a ir a echar un ojo a las tiendas del centro. Luego me voy a arreglar y saldré por Torremolinos con mi gente.
Espero que estéis disfrutando tanto de este verano como yo. Mientras termino mi próxima historia os dejo unas fotos de cuando la semana pasada me fui a Tarifa a surfear con mi prima.
Un beso. Sergy.
P.D: ¡Por cierto! ¡No te olvides de puntuar, comentar qué te ha parecido y seguirme en Twitter (@SergyPriestly)!
Una mañana más... otra soleada mañana
de primavera. Hoy es el día 250 desde que empecé aquel improvisado
calendario cuando noté que estaba perdiendo la cordura minuto a
minuto, la verdad es que no soy capaz de recordar el tiempo real que
llevo aquí. Las paredes de la celda empiezan a ser insuficientes
para llevar la cuenta de mis días, pronto tendré que empezar a
utilizar el suelo...
Hace tiempo que entablé una cierta
amistad con mi carcelero. Él me trae la comida y una tiza escondida
en la servilleta. Accedió a concederme el favor cuando percibió mis
delirios...
A través del pequeño ventanuco de la
celda puedo observar cuando brilla el sol o cuando llueve, pero jamás
entra aire fresco por él, lo único que respiro es este rancio y
viciado gas que empequeñece mis pulmones...
Cuando por fin decido abrir los ojos,
me giro en mi lecho y veo un extraño haz de luz, intento enfocar
mejor y me doy cuenta de que la puerta de la celda no está cerrada
como siempre, se han olvidado bloquearla y ha ido cediendo poco a
poco. Si me incorporase, ahora mismo podría abrirla por mí mismo y
escapar de mi encierro. Pero tengo miedo... miedo a lo desconocido,
miedo a que recuerden su error y me pillen intentando escapar, el
castigo podría ser horrible. Además no tengo casi fuerzas para
levantar ni mi propio peso y con mi corta memoria no podría regresar
sobre los pasos que me harían recuperar la libertad.
Hace unos veinte días que me cambiaron
la dieta, aquel potaje al límite de lo soportable ha pasado a a ser
una especie de papilla repugnante. Te sacia, pero no te mantiene
fuerte, es más, juraría que la disminución progresiva de mis
fuerzas coincide exactamente con el día que me empezaron a alimentar
con esa asquerosa mezcla de quién sabe qué.
Pero la curiosidad me puede. La
esperanza y el ansia de libertad me empujan a levantarme y caminar
hasta la puerta. Con un suspiro, agarro la puerta con mis temblorosas
manos y la empujo. Con el cuerpo convertido en un manojo de nervios
me asomo discretamente por la pequeña rendija que he dejado. Hasta
donde alcanza mi vista parece no haber nadie, así que abro la puerta
un poco más y miro al otro lado... Tampoco hay nadie... Dudando me
deslizo hacia el exterior de la celda, todo me parece muy extraño.
Para mi sorpresa aquel pasillo me resulta vagamente familiar, pero
está descuidadamente poco vigilado. No parece haber tampoco ningún
preso en el resto de las celdas. ¿Habrán abandonado el lugar y se
han olvidado de mí?
Como un reptil, llego a la pared de
enfrente. Me encuentro en el pasillo, débilmente iluminado de punta
a punta. Me decido a avanzar hacia la derecha, cuando giro la
esquina, un enorme portón cierra el corredor.
Tirando de mi cuerpo con las últimas
energías de mis brazos, logro avanzar unos metros hacia el portón,
hasta que el sonido de unos pasos me hace detenerme. La sombra de dos
carceleros que conversan se acerca y tengo que hacer con mi cuerpo un
ovillo. Cuando llegan a mi altura, los pasos cesan y tengo la certeza
de que todo ha terminado...
El miedo me hace temblar a pesar de mis
esfuerzos y noto que pierdo la cabeza. Además, la vista se me
empieza a nublar.
Los dos carceleros siguen con su
conversación y, cuando uno de los dos se queda mirando hacia donde
yo estoy, parece no verme y finalmente desvía la mirada. Sin dejar
de hablar, continúan su camino y desaparecen por el otro corredor.
Pienso que ya estoy muerto, que quizás
no me han visto porque todo ha sido una confusión de mi mente. Pero
el cosquilleo de la esperanza y el deseo de ponerle fin a mi encierro
me dan fuerzas para seguir. ¡Vamos! Mis brazos y rodillas se vuelven
a poner en funcionamiento. Arrastro mi cuerpo decrépito por los
últimos metros que faltan para alcanzar el portón. Al llegar, lo
empujo y este cede. ¡No hay cerradura!
Una inmensa y deslumbrante luz me da la
bienvenida. Hacía tanto tiempo que no sentía los rayos del sol
sobre mi piel... Un soplo de aire fresco me da fuerzas. Sacando medio
cuerpo, entreabro los ojos, casi ciegos por el sol, y veo el
horizonte. Afuera me aguardan los campos, el verde de las montañas a
las que huiría... Puedo despegar mis labios por primera vez en mucho
tiempo y balbuceo sin saliva: "¡Aleluya!", al tiempo que
abro los brazos para agradecer al cielo mi salvación...
En ese mismo intante imagino que mi
gesto es correspondido por el de una sombra y creo sentir cómo un
abrazo me aprieta contra su pecho paternalmente. Una figura, desde
arriba, me mira con piedad.
¡Cielos! ¡Estoy abrazado a mi
verdugo! Después de todo, más allá de esa puerta solo me esperaba
la muerte.
El venerable juez me observa con
ternura y en ese instante comprendo que todo ha formado parte de la
última tortura: la tortura de la última esperanza...
Y eso es todo. ¡Espero que os haya gustado! No os olvidéis de puntuar, comentar, compartirlo y seguirme.
También podéis seguirme en Twitter, con el enlace de arriba o en @SergyPriestly
Aquí estamos otra vez, una noche más, a pocas horas del 2013. Un año más que se va, un año más que viene. Siendo sincero este año ha sido fantástico, creo que sin duda mi mejor año hasta el momento. Claro que también ha tenido sus cosas malas, pero han sido las que menos, y como las buenas han sido muy buenas, es con esas con las que me quedo....
¿Propósitos para el 2013? Pues creo que ninguno.... Me voy con la satisfacción de haber cumplido todos los propósitos que me hice para este 2012. Simplemente me propongo seguir como hasta ahora, que todo siga siendo tan fantástico y seguir manteniendo el contacto con todos mis amigos, tanto los antiguos como los nuevos, porque son geniales, sin duda los mejores del mundo.
Este fue un año de pérdidas, de encuentros, de amores, de amistades, de desengaños, de mentiras, de sueños, de oportunidades, de viajes, de inicios, de finales y sobre todo de reflexión y redescubrimiento... Así que al 2013 sólo le pido que sea tan bueno conmigo como lo ha sido el 2012, porque ha sido el mejor año de mi vida y me apena mucho despedirlo. Pero la vida se trata de avanzar, porque quien no avanza se queda atascado en el pasado y en el olvido, y yo no quiero que me pase eso.
También quiero agradeceros a todos los que habéis estado ahí cuando lo necesitaba, tanto a los que ya estabais como a los que habéis llegado nuevos. Muchas gracias a mis amigas de toda la vida; Candela (mi rubia favorita), a Mirian, a Marta, a Laura, a Ana, a Beatriz y Patricia, a Isabel y a Berta; que no es de toda la vida, pero es tan buena chica que me siento como si la conociera de siempre. También a Daniel y Elisa, que no nos hemos visto tanto, pero igualmente os quiero a rabiar. Muchas gracias a mis primas; Alba, Ana y María, simplemente por ser mi familia, porque solo por eso sois fantásticas, y todo lo demás no cabría aquí. Muchas gracias a mis compañeras de alemán, a Ana, a María, a Silvia y sobre todo a Marina, porque sois geniales, sois perfectas tal y como sois y no quiero que cambiéis nunca. Muchas gracias también a mis compañeros de clase en la facultad, porque sois los mejores de todo Turismo, porque habéis hecho que el poco tiempo que llevamos juntos se me pase aún más rápido y porque simplemente, sois los mejores; Amanda, Patricia, Alberto, Shannon, Lena, Guillermo y Victoria. Y por último pero no menos importante muchas gracias a las castoras, a Angie y Marta, las traductoras, que nos conocemos poco, pero sois geniales y montáis las mejores fiestas del mundo y en 2013 tenemos que salir mucho más. Muchas gracias a todos por estar ahí cuando lo necesitaba, muchas gracias por hacer de este año el mejor de mi vida, y muchas gracias por todo, porque sin vosotros sería imposible ser feliz y porque no concibo mi vida en el futuro sin vosotros. También os pido perdón por poner todos vuestros nombres completos, que ya se que a algunos no os gusta, pero es lo que hay jajaja.
Habréis notado que no están los mismos nombres que todos los años, unos ya no están y otros son nuevos. Eso es por lo que he dicho antes, este ha sido un año de pérdidas, de desengaños, de mentiras, de amistades, de inicios y de finales... Y aquí solo quiero que estén los que más se lo merecen, los mejores.
En fin, así ha sido mi año y así os lo he contado, uno de los mejores años de mi vida, el viaje a Italia, la Graduación, la Selectividad, un verano maravilloso, una espléndida Feria, la Universidad y todos los cambios que ha traído. Y aquí se acaba todo, pero solo es un año más, y aún quedan muchos más por venir.
Solo me queda desearos a todos lo mejor para el 2013. Mucha suerte, mucha salud y mucho amor para el año que viene, pero sobre todo mucha fuerza, porque el mundo no está hecho para los débiles y aquí solo se quedan los más fuertes. Después de todo resulta que hemos sobrevivido al fin del mundo, a esa predicción maya para el 21 de Diciembre, así que si hemos podido con eso, podremos con todo lo que se nos venga encima, y recordad "What doesn't kill you, makes you stronger". ¡FELIZ AÑO NUEVO A TODOS!
Un saludo de parte de Sergy.
P.D: Por último de todo hacer una mención especial, que digo, MUY especial, mi twittera favorita, la mejor Little Monster que conozco, mi Sister Monster Desirée Gabarra, o también @DesiiGaGa como muchos la conoceréis, eres increíble pequeña, sigue así.
En primer lugar os voy a desear una muy Feliz Navidad a todos. Y para continuar, qué mejor que aconsejaros con una entrada sobre qué poneros en estas fechas para lucir espectaculares. Porque ya sea entre familia y amigos, ¿a quién no le gusta estar guapo? Y para eso vengo yo hoy, para quitaros todas las dudas que tengáis.
PARA ELLAS
Como marca la tradición, las damas primero, así que comencemos con la moda femenina.
En Navidad los colores predominantes son principalmente el rojo y el dorado, y en menor medida el blanco, el plateado y el negro. Así que nada mejor que explotar esos colores para crear un estupendo look navideño. Pero como a nadie le gusta ser del montón y lo que queremos es destacar, hay que buscar propuestas que no se pierdan entre la multitud.
Teniendo en cuenta todo eso lo mejor es lucir la Navidad en los pequeños detalles como el maquillaje, los complementos o los zapatos. Un collar y un brazalete dorados o incluso plateados, unos labios rojos, con un bolso rojo o negro y unos zapatos rojos o dorados junto con un vestido acorde harían la combinación perfecta para la Navidad.
Para la ropa, en esta temporada se llevan los estampados, sobre todo en animal print y la combinación del blanco y el negro.
Aquí tenéis unas propuestas buenísimas
PARA ELLOS
Para los chicos yo propongo huir de lo convencional. El típico traje con chaqueta negra y corbata ya está muy visto y muy repetido. Todos los años y en todos los eventos todos los hombres van vestidos iguales, la típica americana negra, con el típico pantalón negro y la típica corbata con la típica camisa blanca.
La Navidad es una época alegre, en la que se debería poner un toque de color en el atuendo masculino. Y qué mejor para ello que huir de las corbatas convencionales y recuperar ese toque alegre y elegante que eran las pajaritas y que han quedado un poco olvidadas. Gracias a "Dior", los diseñadores parecen haberse dado cuenta de su error y se está recuperando la moda del esmoquin con pajarita. Podemos encontrarlas de todo tipo y con una gran variedad de estampados. Para estas fechas yo recomiendo especialmente las rojas o blancas, lisas o de cuadros.
En cuanto a americanas, diré que mis favoritas son las blancas. Pero no solo las hay blancas, en estas fechas tan señaladas también podemos combinar americanas rojas, verdes o incluso azules, pero debéis tener en cuenta que tiene que pegar con la pajarita (exceptuando el blanco y el negro), o de lo contrario formaréis un festín de colorines para nada apropiado. No os preocupéis por si no son adecuadas, pues lo que buscamos es algo innovador, fuera de lo convencional, y con estos looks elegantes y rompedores, iréis adecuados a cualquier evento, a la vez que siendo innovadores.
Además, podemos encontrar camisas de cualquier tipo y color. Las mejores son principalmente las rojas, pues quedaría ideal para un look navideño, aunque si lo preferimos también podemos combinar camisas celestes o blancas.
Y si asistimos a un evento más informal, en vez de acudir con el típico pantalón de traje, podemos elegir un pantalón pitillo de algún color acorde con el traje, como alguno negro o rojo.
Y para los que aún no lo tengan claro aquí os dejo unas cuantas propuestas:
Ya sólo me queda decir que muy Feliz Navidad a todos y mis mejores deseos para el año que viene. ¡Un saludo!
En primer lugar me gustaría deciros que estos meses he estado ausente porque estoy pasando por una época de cambios muy importantes en mi vida, y me quiero disculpar por no haber estado presente. En estos meses he pasado por muchos cambios, he entrado en la universidad, en la carrera de turismo, sigo estudiando alemán en la Escuela Oficial de Idiomas, he conocido mucha gente nueva que poco a poco se van convirtiendo en amigos, y otra tanta gente, a la que consideraba amigos pero al final solo eran interesados, ha salido de mi vida.
En cierto modo todo ha cambiado para mejor, estoy madurando, y eso es bueno, y poco a poco voy asentando mis planes de futuro. El baile, mi pasión, sigue aparcado mientras me ocupo de otras muchas cosas también importantes en mi vida, pero no descarto volver a los escenarios muy pronto, porque una vez me enseñaron que debemos luchar por nuestros sueños, aunque la gente nos lo intente impedir, pues nadie nos lo va a poner fácil, pero con esfuerzo y perseverancia todos podemos alcanzar cualquier meta que nos propongamos, pues gracias a todos los soñadores, y nuestros sueños, la vida tiene sentido.
Por último quiero agradeceros a todos vosotros vuestro apoyo, a mis amigos, a mis familiares, a todos mis lectores y a todos aquellos que me apoyáis. Muchas gracias a todos por vuestros ánimos, porque aunque no lo creáis me dais fuerzas para seguir adelante cada día, porque sin vosotros nada de esto sería posible, y porque todo lo que soy y todo lo que tengo os lo debo a vosotros, muchas gracias, de verdad...
No te olvides de puntuar, comentar, compartirlo y seguirme en Twitter!
Tu... vas a tu armario, y seleccionas ese jersey azul deforme porque intentas
decirle al mundo que te tomas la vida demasiado en serio como para preocuparte
de lo que te pondrás.
Pero... lo que no sabes es que ese jersey no es solo azul, no es turquesa, ni
es marino, en realidad es cerúleo.
Tampoco eres consciente del hecho de que en 2002 Oscar de la Renta presentó una
colección de vestidos cerúleos y luego creo que fue Yves Saint-Laurent el que
presentó chaquetas militares cerúleas, y luego el azul cerúleo apareció en las
colecciones de 8 diseñadores distintos, después se filtró en los grandes
almacenes, y luego fue hasta una deprimente tienda de ropa a precios
asequibles, donde tú, sin duda, lo rescataste de alguna cesta de ofertas.
No obstante... ese azul representa millones de dólares y muchos puestos de
trabajo.
Y resulta cómico que creas que elegiste algo que te exime de la industria de la
moda cuando de hecho llevas un jersey que fue seleccionado para ti por personas
como nosotros, entre un montón de cosas... No te olvides de puntuar, comentar, compartirlo, suscribirte y seguirme en Twitter! @SergyMoneyHoney Sabéis que me adoráis, un beso de parte de Sergy.
Oliver y Sara se conocen de toda la vida. Desde que son muy
pequeños han pasado todos los veranos en la Costa del Sol. El mismo grupo de
amigos, los mismos lugares. Tras pasar casi todo el verano de vacaciones
volvían cada uno a su ciudad. Ella a Tarragona y él a Toledo, y como cada año
casi no se habían dirigido la palabra. Apenas algún saludo en la cola del cine
de verano, tal vez un tímido gesto cuando coincidían acompañando a sus padres a
la compra en el supermercado. Pero cuando se trataba de sus amigos nunca
coincidían sus miradas ni sus palabras.
Aún así, se gustaban muchísimo. Se espiaban a diario. Él
siempre que podía pasaba por delante del chalet adosado donde ella veraneaba
camino del salón recreativo, buscándola con la mirada entre las plantas que
cubrían su verja. Ella, aunque siempre se hacía la dura, acompañaba encantada
al grupo de chicas al campo de fútbol para verle, con la excusa de acompañar a
una de sus amigas que estaba enamorada locamente de otro de los chicos de la
pandilla.
Así pasaron los años, entre la playa por la mañana, los
partidos de fútbol, la caminata nocturna con los padres por el paseo marítimo y
el cine de verano al aire libre. Y los dos niños que se miraban de reojo
mientras nadie les veía se convirtieron en dos jóvenes esbeltos.
Llegó el verano en el que los dos ya tenían 18 años y pronto
empezaron las fiestas nocturnas, los pubs y los botellones. La hora de regresar
a casa por la noche ya había aumentado casi a la de sus hermanos mayores y el
grupo de las chicas y los chicos cada vez estaba más mezclado. Laura, la amiga
de Sara que siempre las forzaba a acompañarles a ver el partido de los chicos,
ya había empezado a salir con Cristian, el chico que tanto le gustaba. Un par
de parejas más comenzaban a fraguarse, y mientras algunos se marchaban a la
zona más oscura de la playa los que quedaban comiendo pipas en el paseo
marítimo cada vez eran menos.
Oliver y Sara comenzaron a hablarse cada vez más, mientras
los mas precoces desaparecían, entre ellos surgían conversaciones sin
importancia que les hacían sentirse avergonzados. Y se marchaban con la
sensación de solo haberse dicho tonterías. Pero esas tonterías noche tras
noche, se fueron transformando en un cariño más intenso. Cada vez se contaban
más cosas el uno del otro, hablaban de las cosas que les gustaban, de la
universidad, de que serían cuando fueran mayores, de sus hermanos, de su ciudad
y se fueron conociendo muy profundamente.
Les encantaba disimular cuando les rodeaba mucha gente. De
día casi ni se miraban, ni se hablaban, era como si no se conocieran. Pero
cuando llegaba la noche y casi todos desaparecían, siempre se quedaban los
últimos y se acompañaban en su vuelta a casa. Se sentaban en las escaleras del
portal hasta las tantas, charlando de lo que fuera. Y al día siguiente por la
mañana en la playa hacían como si no hubieran hablado de nada, tratando de que
nadie de la pandilla se diera cuenta de lo que pasaba entre los dos.
Pero era negar lo evidente, ya que todos los amigos se
habían dado cuenta de lo que pasaba entre ellos. Pronto empezaron las típicas
bromas y cuchicheos que tanto habían hecho por evitar, y a ellos les enfurecía
escucharlos. Por un par de noches se dejaron de ver y de hablar por vergüenza,
se cruzaron en el supermercado y evitaron hasta el tímido saludo que había sido
su único contacto durante años.
Entonces llegó la noche de la acampada en la playa. Era toda
un tradición entre todos los amigos. En la noche de Luna llena de Agosto, como
cada año, se quedaban a dormir todos juntos al final de la playa, donde acababa
el paseo marítimo. Hacían una barbacoa y tomaban bebidas hasta que algunos
quedaban realmente ciegos. Los dos se habían resistido a ir por que se sentían
cortados, pero no podían evitar estar junto a todos sus amigos la noche más
especial de todo el verano. No estaban nada cómodos, algo les había ocurrido
por dentro y no sabían como explicarlo ni comprenderlo, y ese sentimiento lo
reflejaban con una timidez absoluta el uno en el otro.
Uno de los chicos se quitó el pantalón vaquero y en
calzoncillos se metió en el agua, no tardaron en seguirle los mas borrachos.
Ellas, mas previsoras, y sabiendo lo que iba a ocurrir, llevaban el biquini
debajo de la ropa, y todos acabaron en el agua salvo Sara y Oliver. Entonces
Sara venció su brutal timidez para acercarse a él, se sentó a su lado y se le
cortó la respiración sorprendida de su propia actitud. Oliver la miró sorprendido,
también hecho un montón de nervios y vio que ella estaba tiritando. Dudando le
ofreció su chaqueta, y ella la aceptó con gusto. Lo mejor es que ella no estaba
tiritando de frío, si no de miedo. Comenzaron a hablarse de nuevo, a
preguntarse que les pasaba y por qué habían dejado de hablarse durante dos días
enteros. Ninguno de los dos tenía una explicación a la pregunta ¿pero... estas
enfadada/o conmigo? Los dos odiaban que los demás hablasen de ellos, y se lo
explicaron terminando por reírse a carcajadas. Y entre una de esas risotadas,
él acercó su mano levemente a su cara... separó su fino cabello y la rozó la
oreja... bajo su mano hasta su cuello y la acercó sutilmente hasta que por
primera vez en sus vidas posaron sus labios en los de otra persona. Pasó un
universo por delante de aquel instante, dejaron de escucharse los gritos de los
que continuaban chapoteando y mojándose en la orilla de la playa. Se olvidaron
de donde se encontraban, el tiempo se paró, casi no se reconocían ni a ellos
mismos, pero parecía que sus cuerpos estaban diseñados para expresar todos sus
sentimientos en aquel mágico instante.
Pasaron el resto del verano sin separarse ni un segundo. Él
pasaba a buscarla por su casa todas las mañanas para ir juntos a la playa.
Silbaba desde detrás de las plantas para que ella saliera y la esperaba en el
callejón donde terminaba el bloque de apartamentos. Eran muy sutiles, todo para
que no se enteraran sus padres. Allí se daban un tímido beso de buenos días
después de comprobar varias veces que no les observaba nadie. Ella le
acompañaba siempre que tenían partido de fútbol, incluso le alentaba mientras
jugaba, aunque no le gustara nada lo que para ella era "un estúpido
juego".
Pasaban las noches, los días y las semanas, y poco a poco
llegó el día en que se separarían durante mucho tiempo. Era como si negasen que
aquel momento llegaría, pero el tiempo les pesó como una losa su última noche.
Lloraron abrazados, envueltos entre toallas que habían llevado hasta la playa.
Querían detener el tiempo y odiaron el momento en el que el sol alumbró su
última mañana juntos. Caminaron por el paseo solitario entre ladridos y
canturreos de los pájaros. Pasaron por delante de cada una de las esquinas
donde se habían besado alguna noche, señalándola y riéndose entre nostalgia,
recordando cada segundo mágico de aquel único verano donde conocieron el amor.
Se juraron cartas y postales. Se prometieron que cuando se
sacaran el carnet de conducir al año siguiente, lo primero que harían sería
irse a visitar, que escogerían la misma ciudad para estudiar en la universidad
y poder pasar muchos años juntos. Y así entre recuerdos y sueños de futuro se
unieron en un último abrazo, compartieron entre angustia y placer el momento más
intenso que habían vivido hasta entonces en su joven existencia, y lo
disfrutaron como si fuera el regalo mas grande y preciado que les hubiera dado
la vida.
Sus manos dejaron de tocarse, se pidieron tantas veces que
no se darían la vuelta para no hacer de aquella despedida un momento
interminable. Pero no lo conseguían, una y otra vez se volvían y en una corta
carrera hasta el otro se abrazaban besándose entre lagrimas y sollozos.
Por fin se separaron del todo, asustados al escuchar
que alguien se había despertado en la casa de Sara. Ella salió corriendo
secándose las lágrimas, y él caminó hasta su casa con la sensación de dejarse un
trozo de su vida en aquel maravilloso verano.
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