sábado, 3 de agosto de 2013

Fragmentos de verano

Sábado por fin. Me encantan los sábados. Tienes todo el día para hacer prácticamente lo que quieras. Por la mañana puedes desayunar con calma y si te apetece irte a la playa hasta la hora de comer o dar un paseo. Por la tarde tienes todos los centros comerciales y tiendas abiertos para irte de compras o solo a mirar si lo prefieres. Y por la noche puedes arreglarte y salir de fiesta con tus amigos hasta la hora que quieras porque luego tienes todo el domingo para descansar.

Y eso es precisamente lo que he hecho yo hoy. Esta mañana me fui a Playabonita (Benalmádena) y ahora voy a ir a echar un ojo a las tiendas del centro. Luego me voy a arreglar y saldré por Torremolinos con mi gente.

Espero que estéis disfrutando tanto de este verano como yo. Mientras termino mi próxima historia os dejo unas fotos de cuando la semana pasada me fui a Tarifa a surfear con mi prima.

Un beso. Sergy.






P.D: ¡Por cierto! ¡No te olvides de puntuar, comentar qué te ha parecido y seguirme en Twitter (@SergyPriestly)!

jueves, 18 de julio de 2013

La última esperanza

Una mañana más... otra soleada mañana de primavera. Hoy es el día 250 desde que empecé aquel improvisado calendario cuando noté que estaba perdiendo la cordura minuto a minuto, la verdad es que no soy capaz de recordar el tiempo real que llevo aquí. Las paredes de la celda empiezan a ser insuficientes para llevar la cuenta de mis días, pronto tendré que empezar a utilizar el suelo...

Hace tiempo que entablé una cierta amistad con mi carcelero. Él me trae la comida y una tiza escondida en la servilleta. Accedió a concederme el favor cuando percibió mis delirios...

A través del pequeño ventanuco de la celda puedo observar cuando brilla el sol o cuando llueve, pero jamás entra aire fresco por él, lo único que respiro es este rancio y viciado gas que empequeñece mis pulmones...

Cuando por fin decido abrir los ojos, me giro en mi lecho y veo un extraño haz de luz, intento enfocar mejor y me doy cuenta de que la puerta de la celda no está cerrada como siempre, se han olvidado bloquearla y ha ido cediendo poco a poco. Si me incorporase, ahora mismo podría abrirla por mí mismo y escapar de mi encierro. Pero tengo miedo... miedo a lo desconocido, miedo a que recuerden su error y me pillen intentando escapar, el castigo podría ser horrible. Además no tengo casi fuerzas para levantar ni mi propio peso y con mi corta memoria no podría regresar sobre los pasos que me harían recuperar la libertad.

Hace unos veinte días que me cambiaron la dieta, aquel potaje al límite de lo soportable ha pasado a a ser una especie de papilla repugnante. Te sacia, pero no te mantiene fuerte, es más, juraría que la disminución progresiva de mis fuerzas coincide exactamente con el día que me empezaron a alimentar con esa asquerosa mezcla de quién sabe qué.

Pero la curiosidad me puede. La esperanza y el ansia de libertad me empujan a levantarme y caminar hasta la puerta. Con un suspiro, agarro la puerta con mis temblorosas manos y la empujo. Con el cuerpo convertido en un manojo de nervios me asomo discretamente por la pequeña rendija que he dejado. Hasta donde alcanza mi vista parece no haber nadie, así que abro la puerta un poco más y miro al otro lado... Tampoco hay nadie... Dudando me deslizo hacia el exterior de la celda, todo me parece muy extraño. Para mi sorpresa aquel pasillo me resulta vagamente familiar, pero está descuidadamente poco vigilado. No parece haber tampoco ningún preso en el resto de las celdas. ¿Habrán abandonado el lugar y se han olvidado de mí?

Como un reptil, llego a la pared de enfrente. Me encuentro en el pasillo, débilmente iluminado de punta a punta. Me decido a avanzar hacia la derecha, cuando giro la esquina, un enorme portón cierra el corredor.

Tirando de mi cuerpo con las últimas energías de mis brazos, logro avanzar unos metros hacia el portón, hasta que el sonido de unos pasos me hace detenerme. La sombra de dos carceleros que conversan se acerca y tengo que hacer con mi cuerpo un ovillo. Cuando llegan a mi altura, los pasos cesan y tengo la certeza de que todo ha terminado...

El miedo me hace temblar a pesar de mis esfuerzos y noto que pierdo la cabeza. Además, la vista se me empieza a nublar.

Los dos carceleros siguen con su conversación y, cuando uno de los dos se queda mirando hacia donde yo estoy, parece no verme y finalmente desvía la mirada. Sin dejar de hablar, continúan su camino y desaparecen por el otro corredor.

Pienso que ya estoy muerto, que quizás no me han visto porque todo ha sido una confusión de mi mente. Pero el cosquilleo de la esperanza y el deseo de ponerle fin a mi encierro me dan fuerzas para seguir. ¡Vamos! Mis brazos y rodillas se vuelven a poner en funcionamiento. Arrastro mi cuerpo decrépito por los últimos metros que faltan para alcanzar el portón. Al llegar, lo empujo y este cede. ¡No hay cerradura!

Una inmensa y deslumbrante luz me da la bienvenida. Hacía tanto tiempo que no sentía los rayos del sol sobre mi piel... Un soplo de aire fresco me da fuerzas. Sacando medio cuerpo, entreabro los ojos, casi ciegos por el sol, y veo el horizonte. Afuera me aguardan los campos, el verde de las montañas a las que huiría... Puedo despegar mis labios por primera vez en mucho tiempo y balbuceo sin saliva: "¡Aleluya!", al tiempo que abro los brazos para agradecer al cielo mi salvación...

En ese mismo intante imagino que mi gesto es correspondido por el de una sombra y creo sentir cómo un abrazo me aprieta contra su pecho paternalmente. Una figura, desde arriba, me mira con piedad.

¡Cielos! ¡Estoy abrazado a mi verdugo! Después de todo, más allá de esa puerta solo me esperaba la muerte.


El venerable juez me observa con ternura y en ese instante comprendo que todo ha formado parte de la última tortura: la tortura de la última esperanza...

Y eso es todo. ¡Espero que os haya gustado! No os olvidéis de puntuar, comentar, compartirlo y seguirme.

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Un saludo!

Sergy.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Últimas horas del 2012

¡Muy buenas a todos una vez más!



Aquí estamos otra vez, una noche más, a pocas horas del 2013. Un año más que se va, un año más que viene. Siendo sincero este año ha sido fantástico, creo que sin duda mi mejor año hasta el momento. Claro que también ha tenido sus cosas malas, pero han sido las que menos, y como las buenas han sido muy buenas, es con esas con las que me quedo....

¿Propósitos para el 2013? Pues creo que ninguno.... Me voy con la satisfacción de haber cumplido todos los propósitos que me hice para este 2012. Simplemente me propongo seguir como hasta ahora, que todo siga siendo tan fantástico y seguir manteniendo el contacto con todos mis amigos, tanto los antiguos como los nuevos, porque son geniales, sin duda los mejores del mundo.

Este fue un año de pérdidas, de encuentros, de amores, de amistades, de desengaños, de mentiras, de sueños, de oportunidades, de viajes, de inicios, de finales y sobre todo de reflexión y redescubrimiento... Así que al 2013 sólo le pido que sea tan bueno conmigo como lo ha sido el 2012, porque ha sido el mejor año de mi vida y me apena mucho despedirlo. Pero la vida se trata de avanzar, porque quien no avanza se queda atascado en el pasado y en el olvido, y yo no quiero que me pase eso.



También quiero agradeceros a todos los que habéis estado ahí cuando lo necesitaba, tanto a los que ya estabais como a los que habéis llegado nuevos. Muchas gracias a mis amigas de toda la vida; Candela (mi rubia favorita), a Mirian, a Marta, a Laura, a Ana, a Beatriz y Patricia, a Isabel y a Berta; que no es de toda la vida, pero es tan buena chica que me siento como si la conociera de siempre. También a Daniel y Elisa, que no nos hemos visto tanto, pero igualmente os quiero a rabiar. Muchas gracias a mis primas; Alba, Ana y María, simplemente por ser mi familia, porque solo por eso sois fantásticas, y todo lo demás no cabría aquí. Muchas gracias a mis compañeras de alemán, a Ana, a María, a Silvia y sobre todo a Marina, porque sois geniales, sois perfectas tal y como sois y no quiero que cambiéis nunca. Muchas gracias también a mis compañeros de clase en la facultad, porque sois los mejores de todo Turismo, porque habéis hecho que el poco tiempo que llevamos juntos se me pase aún más rápido y porque simplemente, sois los mejores; Amanda, Patricia, Alberto, Shannon, Lena, Guillermo y Victoria. Y por último pero no menos importante muchas gracias a las castoras, a Angie y Marta, las traductoras, que nos conocemos poco, pero sois geniales y montáis las mejores fiestas del mundo y en 2013 tenemos que salir mucho más. Muchas gracias a todos por estar ahí cuando lo necesitaba, muchas gracias por hacer de este año el mejor de mi vida, y muchas gracias por todo, porque sin vosotros sería imposible ser feliz y porque no concibo mi vida en el futuro sin vosotros. También os pido perdón por poner todos vuestros nombres completos, que ya se que a algunos no os gusta, pero es lo que hay jajaja.

Habréis notado que no están los mismos nombres que todos los años, unos ya no están y otros son nuevos. Eso es por lo que he dicho antes, este ha sido un año de pérdidas, de desengaños, de mentiras, de amistades, de inicios y de finales... Y aquí solo quiero que estén los que más se lo merecen, los mejores.

En fin, así ha sido mi año y así os lo he contado, uno de los mejores años de mi vida, el viaje a Italia, la Graduación, la Selectividad, un verano maravilloso, una espléndida Feria, la Universidad y todos los cambios que ha traído. Y aquí se acaba todo, pero solo es un año más, y aún quedan muchos más por venir.

Solo me queda desearos a todos lo mejor para el 2013. Mucha suerte, mucha salud y mucho amor para el año que viene, pero sobre todo mucha fuerza, porque el mundo no está hecho para los débiles y aquí solo se quedan los más fuertes. Después de todo resulta que hemos sobrevivido al fin del mundo, a esa predicción maya para el 21 de Diciembre, así que si hemos podido con eso, podremos con todo lo que se nos venga encima, y recordad "What doesn't kill you, makes you stronger". ¡FELIZ AÑO NUEVO A TODOS!

Un saludo de parte de Sergy.

P.D: Por último de todo hacer una mención especial, que digo, MUY especial, mi twittera favorita, la mejor Little Monster que conozco, mi Sister Monster Desirée Gabarra, o también @DesiiGaGa como muchos la conoceréis, eres increíble pequeña, sigue así.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Cómo lucir espectaculares en Navidad

¡Muy buenas a todos una vez más!

En primer lugar os voy a desear una muy Feliz Navidad a todos. Y para continuar, qué mejor que aconsejaros con una entrada sobre qué poneros en estas fechas para lucir espectaculares. Porque ya sea entre familia y amigos, ¿a quién no le gusta estar guapo? Y para eso vengo yo hoy, para quitaros todas las dudas que tengáis.

PARA ELLAS

Como marca la tradición, las damas primero, así que comencemos con la moda femenina.

En Navidad los colores predominantes son principalmente el rojo y el dorado, y en menor medida el blanco, el plateado y el negro. Así que nada mejor que explotar esos colores para crear un estupendo look navideño. Pero como a nadie le gusta ser del montón y lo que queremos es destacar, hay que buscar propuestas que no se pierdan entre la multitud.

Teniendo en cuenta todo eso lo mejor es lucir la Navidad en los pequeños detalles como el maquillaje, los complementos o los zapatos. Un collar y un brazalete dorados o incluso plateados, unos labios rojos, con un bolso rojo o negro y unos zapatos rojos o dorados junto con un vestido acorde harían la combinación perfecta para la Navidad.

Para la ropa, en esta temporada se llevan los estampados, sobre todo en animal print y la combinación del blanco y el negro.

Aquí tenéis unas propuestas buenísimas







PARA ELLOS

Para los chicos yo propongo huir de lo convencional. El típico traje con chaqueta negra y corbata ya está muy visto y muy repetido. Todos los años y en todos los eventos todos los hombres van vestidos iguales, la típica americana negra, con el típico pantalón negro y la típica corbata con la típica camisa blanca.

La Navidad es una época alegre, en la que se debería poner un toque de color en el atuendo masculino. Y qué mejor para ello que huir de las corbatas convencionales y recuperar ese toque alegre y elegante que eran las pajaritas y que han quedado un poco olvidadas. Gracias a "Dior", los diseñadores parecen haberse dado cuenta de su error y se está recuperando la moda del esmoquin con pajarita. Podemos encontrarlas de todo tipo y con una gran variedad de estampados. Para estas fechas yo recomiendo especialmente las rojas o blancas, lisas o de cuadros.

En cuanto a americanas, diré que mis favoritas son las blancas. Pero no solo las hay blancas, en estas fechas tan señaladas también podemos combinar americanas rojas, verdes o incluso azules, pero debéis tener en cuenta que tiene que pegar con la pajarita (exceptuando el blanco y el negro), o de lo contrario formaréis un festín de colorines para nada apropiado. No os preocupéis por si no son adecuadas, pues lo que buscamos es algo innovador, fuera de lo convencional, y con estos looks elegantes y rompedores, iréis adecuados a cualquier evento, a la vez que siendo innovadores.

Además, podemos encontrar camisas de cualquier tipo y color. Las mejores son principalmente las rojas, pues quedaría ideal para un look navideño, aunque si lo preferimos también podemos combinar camisas celestes o blancas.

Y si asistimos a un evento más informal, en vez de acudir con el típico pantalón de traje, podemos elegir un pantalón pitillo de algún color acorde con el traje, como alguno negro o rojo.

Y para los que aún no lo tengan claro aquí os dejo unas cuantas propuestas:





Ya sólo me queda decir que muy Feliz Navidad a todos y mis mejores deseos para el año que viene. ¡Un saludo!

De parte de Sergy Money Honey

viernes, 23 de noviembre de 2012

Noches de reflexión

¡Muy buenas a todos una vez mas!

En primer lugar me gustaría deciros que estos meses he estado ausente porque estoy pasando por una época de cambios muy importantes en mi vida, y me quiero disculpar por no haber estado presente. En estos meses he pasado por muchos cambios, he entrado en la universidad, en la carrera de turismo, sigo estudiando alemán en la Escuela Oficial de Idiomas, he conocido mucha gente nueva que poco a poco se van convirtiendo en amigos, y otra tanta gente, a la que consideraba amigos pero al final solo eran interesados, ha salido de mi vida.

En cierto modo todo ha cambiado para mejor, estoy madurando, y eso es bueno, y poco a poco voy asentando mis planes de futuro. El baile, mi pasión, sigue aparcado mientras me ocupo de otras muchas cosas también importantes en mi vida, pero no descarto volver a los escenarios muy pronto, porque una vez me enseñaron que debemos luchar por nuestros sueños, aunque la gente nos lo intente impedir, pues nadie nos lo va a poner fácil, pero con esfuerzo y perseverancia todos podemos alcanzar cualquier meta que nos propongamos, pues gracias a todos los soñadores, y nuestros sueños, la vida tiene sentido.

Por último quiero agradeceros a todos vosotros vuestro apoyo, a mis amigos, a mis familiares, a todos mis lectores y a todos aquellos que me apoyáis. Muchas gracias a todos por vuestros ánimos, porque aunque no lo creáis me dais fuerzas para seguir adelante cada día, porque sin vosotros nada de esto sería posible, y porque todo lo que soy y todo lo que tengo os lo debo a vosotros, muchas gracias, de verdad...

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Un abrazo. Sergy.

lunes, 6 de agosto de 2012

Azul cerúleo

¿Crees que esto no tiene nada que ver contigo?
Tu... vas a tu armario, y seleccionas ese jersey azul deforme porque intentas decirle al mundo que te tomas la vida demasiado en serio como para preocuparte de lo que te pondrás.
Pero... lo que no sabes es que ese jersey no es solo azul, no es turquesa, ni es marino, en realidad es cerúleo.
Tampoco eres consciente del hecho de que en 2002 Oscar de la Renta presentó una colección de vestidos cerúleos y luego creo que fue Yves Saint-Laurent el que presentó chaquetas militares cerúleas, y luego el azul cerúleo apareció en las colecciones de 8 diseñadores distintos, después se filtró en los grandes almacenes, y luego fue hasta una deprimente tienda de ropa a precios asequibles, donde tú, sin duda, lo rescataste de alguna cesta de ofertas.
No obstante... ese azul representa millones de dólares y muchos puestos de trabajo.
Y resulta cómico que creas que elegiste algo que te exime de la industria de la moda cuando de hecho llevas un jersey que fue seleccionado para ti por personas como nosotros, entre un montón de cosas...


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Sabéis que me adoráis, un beso de parte de Sergy.

domingo, 29 de julio de 2012

Aquel maravilloso verano

Oliver y Sara se conocen de toda la vida. Desde que son muy pequeños han pasado todos los veranos en la Costa del Sol. El mismo grupo de amigos, los mismos lugares. Tras pasar casi todo el verano de vacaciones volvían cada uno a su ciudad. Ella a Tarragona y él a Toledo, y como cada año casi no se habían dirigido la palabra. Apenas algún saludo en la cola del cine de verano, tal vez un tímido gesto cuando coincidían acompañando a sus padres a la compra en el supermercado. Pero cuando se trataba de sus amigos nunca coincidían sus miradas ni sus palabras.


Aún así, se gustaban muchísimo. Se espiaban a diario. Él siempre que podía pasaba por delante del chalet adosado donde ella veraneaba camino del salón recreativo, buscándola con la mirada entre las plantas que cubrían su verja. Ella, aunque siempre se hacía la dura, acompañaba encantada al grupo de chicas al campo de fútbol para verle, con la excusa de acompañar a una de sus amigas que estaba enamorada locamente de otro de los chicos de la pandilla.

Así pasaron los años, entre la playa por la mañana, los partidos de fútbol, la caminata nocturna con los padres por el paseo marítimo y el cine de verano al aire libre. Y los dos niños que se miraban de reojo mientras nadie les veía se convirtieron en dos jóvenes esbeltos.

Llegó el verano en el que los dos ya tenían 18 años y pronto empezaron las fiestas nocturnas, los pubs y los botellones. La hora de regresar a casa por la noche ya había aumentado casi a la de sus hermanos mayores y el grupo de las chicas y los chicos cada vez estaba más mezclado. Laura, la amiga de Sara que siempre las forzaba a acompañarles a ver el partido de los chicos, ya había empezado a salir con Cristian, el chico que tanto le gustaba. Un par de parejas más comenzaban a fraguarse, y mientras algunos se marchaban a la zona más oscura de la playa los que quedaban comiendo pipas en el paseo marítimo cada vez eran menos.
Oliver y Sara comenzaron a hablarse cada vez más, mientras los mas precoces desaparecían, entre ellos surgían conversaciones sin importancia que les hacían sentirse avergonzados. Y se marchaban con la sensación de solo haberse dicho tonterías. Pero esas tonterías noche tras noche, se fueron transformando en un cariño más intenso. Cada vez se contaban más cosas el uno del otro, hablaban de las cosas que les gustaban, de la universidad, de que serían cuando fueran mayores, de sus hermanos, de su ciudad y se fueron conociendo muy profundamente.
Les encantaba disimular cuando les rodeaba mucha gente. De día casi ni se miraban, ni se hablaban, era como si no se conocieran. Pero cuando llegaba la noche y casi todos desaparecían, siempre se quedaban los últimos y se acompañaban en su vuelta a casa. Se sentaban en las escaleras del portal hasta las tantas, charlando de lo que fuera. Y al día siguiente por la mañana en la playa hacían como si no hubieran hablado de nada, tratando de que nadie de la pandilla se diera cuenta de lo que pasaba entre los dos.
Pero era negar lo evidente, ya que todos los amigos se habían dado cuenta de lo que pasaba entre ellos. Pronto empezaron las típicas bromas y cuchicheos que tanto habían hecho por evitar, y a ellos les enfurecía escucharlos. Por un par de noches se dejaron de ver y de hablar por vergüenza, se cruzaron en el supermercado y evitaron hasta el tímido saludo que había sido su único contacto durante años.

Entonces llegó la noche de la acampada en la playa. Era toda un tradición entre todos los amigos. En la noche de Luna llena de Agosto, como cada año, se quedaban a dormir todos juntos al final de la playa, donde acababa el paseo marítimo. Hacían una barbacoa y tomaban bebidas hasta que algunos quedaban realmente ciegos. Los dos se habían resistido a ir por que se sentían cortados, pero no podían evitar estar junto a todos sus amigos la noche más especial de todo el verano. No estaban nada cómodos, algo les había ocurrido por dentro y no sabían como explicarlo ni comprenderlo, y ese sentimiento lo reflejaban con una timidez absoluta el uno en el otro.
Uno de los chicos se quitó el pantalón vaquero y en calzoncillos se metió en el agua, no tardaron en seguirle los mas borrachos. Ellas, mas previsoras, y sabiendo lo que iba a ocurrir, llevaban el biquini debajo de la ropa, y todos acabaron en el agua salvo Sara y Oliver. Entonces Sara venció su brutal timidez para acercarse a él, se sentó a su lado y se le cortó la respiración sorprendida de su propia actitud. Oliver la miró sorprendido, también hecho un montón de nervios y vio que ella estaba tiritando. Dudando le ofreció su chaqueta, y ella la aceptó con gusto. Lo mejor es que ella no estaba tiritando de frío, si no de miedo. Comenzaron a hablarse de nuevo, a preguntarse que les pasaba y por qué habían dejado de hablarse durante dos días enteros. Ninguno de los dos tenía una explicación a la pregunta ¿pero... estas enfadada/o conmigo? Los dos odiaban que los demás hablasen de ellos, y se lo explicaron terminando por reírse a carcajadas. Y entre una de esas risotadas, él acercó su mano levemente a su cara... separó su fino cabello y la rozó la oreja... bajo su mano hasta su cuello y la acercó sutilmente hasta que por primera vez en sus vidas posaron sus labios en los de otra persona. Pasó un universo por delante de aquel instante, dejaron de escucharse los gritos de los que continuaban chapoteando y mojándose en la orilla de la playa. Se olvidaron de donde se encontraban, el tiempo se paró, casi no se reconocían ni a ellos mismos, pero parecía que sus cuerpos estaban diseñados para expresar todos sus sentimientos en aquel mágico instante.

Pasaron el resto del verano sin separarse ni un segundo. Él pasaba a buscarla por su casa todas las mañanas para ir juntos a la playa. Silbaba desde detrás de las plantas para que ella saliera y la esperaba en el callejón donde terminaba el bloque de apartamentos. Eran muy sutiles, todo para que no se enteraran sus padres. Allí se daban un tímido beso de buenos días después de comprobar varias veces que no les observaba nadie. Ella le acompañaba siempre que tenían partido de fútbol, incluso le alentaba mientras jugaba, aunque no le gustara nada lo que para ella era "un estúpido juego".
Pasaban las noches, los días y las semanas, y poco a poco llegó el día en que se separarían durante mucho tiempo. Era como si negasen que aquel momento llegaría, pero el tiempo les pesó como una losa su última noche. Lloraron abrazados, envueltos entre toallas que habían llevado hasta la playa. Querían detener el tiempo y odiaron el momento en el que el sol alumbró su última mañana juntos. Caminaron por el paseo solitario entre ladridos y canturreos de los pájaros. Pasaron por delante de cada una de las esquinas donde se habían besado alguna noche, señalándola y riéndose entre nostalgia, recordando cada segundo mágico de aquel único verano donde conocieron el amor.
Se juraron cartas y postales. Se prometieron que cuando se sacaran el carnet de conducir al año siguiente, lo primero que harían sería irse a visitar, que escogerían la misma ciudad para estudiar en la universidad y poder pasar muchos años juntos. Y así entre recuerdos y sueños de futuro se unieron en un último abrazo, compartieron entre angustia y placer el momento más intenso que habían vivido hasta entonces en su joven existencia, y lo disfrutaron como si fuera el regalo mas grande y preciado que les hubiera dado la vida.
Sus manos dejaron de tocarse, se pidieron tantas veces que no se darían la vuelta para no hacer de aquella despedida un momento interminable. Pero no lo conseguían, una y otra vez se volvían y en una corta carrera hasta el otro se abrazaban besándose entre lagrimas y sollozos.

Por fin se separaron del todo, asustados al escuchar que alguien se había despertado en la casa de Sara. Ella salió corriendo secándose las lágrimas, y él caminó hasta su casa con la sensación de dejarse un trozo de su vida en aquel maravilloso verano.


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Sabéis que me adoráis, un beso de parte de Sergy :)